HOMENAJE A JAVIER DE NICOLÓ

RELANZAMIENTO DEL LIBRO MUSARAÑAS*

Germán Mariño.

Bogotá, 19 de Noviembre del 2009

 

Estamos aquí haciendo el relanzamiento (segunda edición) del libro Musarañas el cual fue editado en 1981, es decir, hace 29 años.

¿Qué significado tiene ese libro en nuestros días?

Para empezar, habría que aclarar que el libro incluye tanto Musarañas (i) como Musarañas (II), este último escrito en el año 2000.

Muchas cosas han pasado en el mundo de los muchachos de la calle en tanto tiempo, reconocimiento que expresa precisamente la edición de Musarañas (II).

¿Por qué, entonces, relanzar los dos (2) Musarañas?.

La reedición de los Musarañas no sólo se justifica por su valor histórico; simultáneamente poseen una enorme vigencia.

Musarañas (I) representa ni más ni menos que el manifiesto de un nuevo paradigma en el campo de la resocialización. Un nuevo paradigma que aún en nuestros días continúa siendo válido.

Ahora bien, ambos Musaraña (I y II), tienen un autor central: Javier de Nicoló. Por eso es completamente cierto afirmar que Nicoló es el generador del nuevo paradigma.

Obviamente fue necesario el apoyo de centenares de personas que como yo, tuvimos el privilegio de trabajar junto a él y que simultáneamente aportamos “granitos de arena” a esa verdadera locomotora de ideas que se llama Nicoló. Allí nos encontramos no sólo los coautores de Musarañas (Irenarco Ardila, Camilo Castrellón, Helena Gutiérrez, Clara Eugenia Sánchez, Vicente Chaparro....) sino educadores y educadoras, artistas plásticos, técnicos (impresores, soldadores, agricultores...), administradores (Héctor León....), ex "gamines", sacerdotes Salesianos (Vacaro, Alfredo Gómez, Jaime García, Arturo Zarate...), monjas de diversas comunidades (las Bedrunas....), músicos ....etc. Todo un contingente de personas que trabajaron por construir un modelo cuyo desafío consistía en plasmar el nuevo paradigma.

En Musarañas (I) aparecen dos anexos muy clarificadores: el primero es un escrito mío que se denomina “163 rupturas con los modelos clásicos de reeducación”. El segundo, es el “Libro de Consignas”. Ambos, creo, expresan de manera sintética las características del nuevo paradigma.

Pero es indispensable aclarar que cuando muchos llegamos al Programa de Nicoló, el anterior andamiaje conceptual se encontraba ya construido. Era el resultado del batallar de Nicoló por casi dos décadas.

Las características del nuevo paradigma son múltiples y no deseo extenderme. Solo haré alusión a uno de ellos: la libertad. Para conocer los otros remito justamente a los libros y particularmente a los anexos señalados.

Cuando Nicoló era capellán de la “30” (verdadera cárcel de menores en la época), entendió rápidamente que sin libertad era imposible un  cambio. Por eso crea un Programa de “puertas abiertas”, donde, como reza una de las consignas: “es muy difícil entrar pero es muy fácil salir”, invirtiendo por completo los axiomas de las estrategias de resocialización.

“Privar a un muchacho de la calle de su libertad, es graduar prematuramente un delincuente”, dice otra de las consignas.

Hoy en día la libertad es un requisito sino quanon que nadie discute pero “vender la idea” en 1970 era cosas de locos.

Establecer la libertad en el campo de resocialización es análogo, guardadas las proporciones, a postular que la tierra no es el centro del universo. Implica una verdadera revolución teórica.

Sin embargo Nicoló no sólo es un filósofo de la nueva educación. Es además y por sobre todo, un educador.

No se detuvo en reformular los axiomas; se lanzó a construir un proyecto concreto para volver realidad los sueños. Ya hubiese sido relevante haber hecho los replanteamientos. Pero no, su personalidad y su carisma sacerdotal Salesiano lo hacían ser fundamentalmente un hombre de hechos que tenía que operacionalizar su discurso.

Basta con analizar su estrategia global; parte de la Operación Amistad, donde simplemente se hace amigo de los muchachos y poco a poco va adelantando una “desadaptación gradual”, hasta integrar a los muchachos al mundo de la producción, convirtiendo el trabajo es uno de los ejes centrales de su metodología. Pero su modelo es integral: de ahí que se extienda desde el mundo afectivo hasta el manejo del ambiente. No en vano dice que para evaluar un proyecto educativo lo primero que hay que conocer son los baños y la cocina.

Su modelo educativo ha sido replicado en muchos países de América Latina (cuando se enteraba, simplemente comentaba: un modelo es bueno sino merece ser copiado). Desafortunadamente, en muchos sitios son copias mecánicas, sin recontextualizaciones que en lugar de gestar enriquecimiento del modelo, lo empobrecen.

De otra parte, Nicoló fue capaz de ir cambiando con la época. La prueba más contundente es que fue abriendo diferentes frentes de trabajo. Empezó con los “Chiquitos” (los gamines), pasó a los “largos” y de ahí a los “Habitantes de la calle” y a los “Pandilleros”. Y para cada subpoblación se ingenió una propuesta “a la medida” (como hacen todos los sastres, dice).

Un filósofo de la nueva educación, un educador y hombre que fue evolucionando al ritmo de su tiempo, es definitivamente una persona excepcional.

Estamos en mora de reconocerlo y difundirlo. El relanzamiento de estos libros se constituye en uno de los primeros pasos.

No vamos a decir que algunas de sus tesis no ha generado polémica. Que todo lo planteado es “monedita de oro”. Son propuestas y apuestas hechas en un mundo extremadamente complejo y desconocido como es el mundo de la calle: algunas han dado en el clavo, otras deben ser mejoradas y otras, por qué no, modificadas.

Sin embargo, los postulados básicos que configuran el nuevo paradigma continúan siendo claves para enfrentar las épocas que se avecinan. Dejarlas de tener en cuenta, olvidarlas, minimizarlas, es un desperdicio absolutamente involutivo.

De ahí que sea necesario analizarlas en profundidad, obviamente no para repetirlas sino para, a partir de su valoración y crítica, re crearlas.

Es ese el compromiso de las nuevas generaciones.

¡Ahí les queda el libro!

 

¡Ahí les queda el desafío!

 

Germán Mariño