Entrevista realizada por Germán Mariño al Padre Juan Linares, Director de Muchachos y Muchachas Don Bosco. Santo Domingo, República Dominicana. 2008

Los niños y niñas trabajadores vienen siendo desplazados por los jóvenes

Germán: hemos tenido la oportunidad de recorrer la ciudad y no hemos visto ninguna niña vendiendo. Conversando con las hermanas nos decían que un por­centaje de las niñas que vendían, especialmente las más pequeñas, vendían en su casa o en el barrio La Ciénaga.

Padre Linares: los estudios de la Secretaría de Trabajo, no sólo en la ciudad, sino en toda la República Dominicana calculan que medio millón de niños trabaja.

Germán: ¿ahí están incluidos los que trabajan en el campo?....

Padre Linares: en realidad en la ciudad trabajan muchos más. Lo que sucede es que antes los niños vendían periódico, pero ahora han sido desplazados por jóvenes.

Germán: los que limpian los vidrios de los carros son adultos.

Padre Linares: esos adultos excluyen a los pequeños, como en el caso del periódico. Lo de limpiar zapatos se ha mantenido, pero después vienen los trabajos en los barrios, por ejemplo, en los mercados; tu ves muchos niños que vienen donde una señora para que les compre la bolsa plástica. La necesidad exige nuevos lugares; las niñas se desplazan en la zona vendiendo unos collarcitos, unos aretes, unos dulces y lo hacen más por su sector. Su ganancia es limitada. La niña trabaja mucho en su propio barrio, quizá por seguridad. Sí, es diferente a otras grandes ciudades latinoamericanas.


 

¿Capacitación sin empleo?

Germán: cuando uno analiza las salidas diseñadas por obras como esta, en­cuentra varios tipos. Por ejemplo, encuentra unas que tienen talleres de ebaniste­ría, de mecánica automotriz, de informática; pero como los muchachos ingresan a la universidad, la electricidad sólo les sirve para arreglar la plancha de su casa. Se invirtieron millones de dólares en maquinaria, en horas de trabajo y esto se ­volvió un "adorno".

Otro caso es el del muchacho/a que no tiene la posibilidad de seguir estudiando, va a emplearse, pero resulta que la tendencia mundial es que no se consigue empleo en el sector formal de la economía; entonces, se va para el sector informal, pero allí los circuitos de contratación están regidos por patrones culturales; el que entra al taller de mecánica no es el que sabe de mecánica, sino el sobrino del dueño, porque son empresas familiares.

Como tampoco consigue empleo, en el sector informal, la solución parece ser: hágase su propia empresa. Bueno, sí, pero ¿quién le presta la plata para comprar las herramientas y para pagar 6 meses del garaje o del lote donde va a montar el negocio?

Esto es como subrealista. Uno conversa con los directores y les dicen - "yo sé que sólo el 10% o el 15% de los muchachos terminan viviendo de la capacitación q están recibiendo, pero el 80% no; sin embargo, no sabemos qué hacer -. Y se siguen haciendo estas inversiones gigantescas en talleres, a sabiendas que cada le es menos la respuesta. ¿Qué reflexiones han hecho ustedes al respecto?

Padre Linares: nuestro enfoque tiene que ser global no puede ser parcializado es decir, yo preparo a unos muchachos y me quedo contento con lo que hice. Nosotros hemos visitado empresarios, hemos conectado un número exagerado de empresarios interesados en este tipo de proyectos. No se trata de capacitar mu­chachos por capacitar. Imagínate que un empresario te ha dicho, mira necesito 10 electricistas. Nosotros podemos dar este tipo de capacitación para que cuando los 10 muchachos terminen la formación puedan tener trabajo. En la pasantía que 105 muchachos realizan el empresario puede hacer una evaluación del trabajo y elegir a los que quiere.

En la Unidad Laboral de nuestro proyecto estamos tratando de crear una oficina de empleo permanente, donde nosotros podamos tener una base de datos sobre todas las necesidades del mercado actual, las solicitudes y las personas disponi­bles e interesadas en nuestros proyectos. Descubrir, por ejemplo, que han abierto dos nuevas ferreterías supone pensar en la preparación de cuarenta personas nue­vas para trabajar en ellas; si nosotros preparamos un curso de dos meses para ca­pacitar a un grupo de personas en la venta de ferretería estamos ayudando a ese ferretero a tener un personal capacitado y al mismo tiempo le estamos asegurando un empleo a los muchachos.


 

¿Capacitación no especializada?

Padre Linares: ... los programas nuestros tienen que tener una estructura básica que comprende: campos generales y al mismo tiempo un montaje de cursos libres, no fijos, de acuerdo a la demanda del mercado laboral.

También trabajo para la familia

Padre Linares: se trabaja con los muchachos de la calle (los que acaban de sa­lir a la calle, para que no tengan ese tipo de conductas tan fuertes, que después es difícil desarraigar). Pero cuando el muchacho egresa y llega a la familia se encuentra la misma situación; y se quiere ir nuevamente a la calle. Eso nos obliga a hacer otros programas directamente con la familia.

Hemos descubierto que hacen falta guarderías y personas que cuiden ancianos; vamos a preparar a un grupo de madres en estos campos. Aprenderán algo de medicina, de limpieza y de higiene y así la persona que lo desee puede solicitar sus servicios. Comienza a entreverse l1a una salida para estas madres.

Muchos no tienen visión de futuro

Germán: a los talleres de las Canillitas, muy pocas niñas y muy pocas madres asisten: ocho, diez, quince (dependiendo del curso); uno esperaría más. También al curso de salón de belleza, que pareciera fuera una intuición válida, son muy pocas. ¿Qué es lo que pasa?

Padre Linares: en República Dominicana la gente no tiene visión de futuro (todo es inmediatez); lo importante es resolver el día a día. Si un muchacho sale a lus­trar zapatos, cuando llega a su casa le van a exigir 20 pesos, si no lleva 20 pesos le van a dar su ... Pero el muchacho sale en la mañana y se encuentra con un turista que le da 10 dólares, ese muchacho se pasa el día jugando porque ya ha superado la cuota.

Cuando un muchacho está en los talleres y de repente alguien le dice: "oye, si te vienes conmigo a trabajar te voy a dar 1.000 pesos", deja los talleres para obtener los mil pesos. Existe una inestabilidad muy fuerte y, en estos casos, no hay ningún razonamiento que valga.

Ahora, el gobierno Vasco está implementando con nosotros un plan hacia la capacitación. Eso se va a pacer en los próximos meses con unos 600 muchachos y muchachas. Si esto funciona, podría ser el comienzo de una integración una perseverancia en todo lo que buscamos.


 

¿Trabajo infantil?

Germán: cuando uno se acerca a instituciones como la Organización Internacional del Trabajo o UNICEF, ellas plantean que se debe erradicar el trabajo ­infantil. Pero a veces uno siente que en algunos casos se están capacitando para el trabajo a las más pequeñas. ¿Sobre este dilema qué opina?

Padre Linares: dada la situación es utópico que en una familia donde se come cuando el niño llega por las noches con 40 pesos, digamos que vamos a erradicar ­el trabajo infantil.

Nuestra expectativa es ver cómo el sistema llega a colocar a la persona en lugar que le corresponde: al niño en el lugar del niño. Pero tiene que ser en una forma progresiva e integral; integral, en torno al niño y a su familia. A mí no preocupa si se erradica antes o después el trabajo infantil, porque si es un trabajo bien llevado puede ser educativo. Obviamente que no se trate de abuso, maltrato o explotación.